Por: Malema De León | [email protected]
Adquieren mayor relevancia los esfuerzos encaminados a impulsar, entre la población joven y adulta, programas y competencias mediante la educación superior y la formación profesional, con enfoque en metodologías de “ciclo corto” y “aprender haciendo”, incluyendo disciplinas que combinan la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM) para responder a las demandas individuales, del mercado laboral y de la sociedad, presentes y futuras.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) desarrolla una estrategia para transformar la educación y formación técnica y profesional -EFTP- con miras a alcanzar, en el 2029, el desarrollo de competencias para el empoderamiento, el empleo productivo y el trabajo decente, además de facilitar la transición hacia economías y sociedades más digitales, verdes e inclusivas.
Para la UNESCO, la EFTP conecta la educación con el mundo del trabajo, desarrollando el potencial humano para un futuro mejor, puesto que, según sus estimaciones, 267 millones de personas jóvenes están sin empleo, educación o formación. De allí que plantee estrategias que incluyen el apoyo a los países para que estos puedan responder a los desafíos actuales y futuros, proponiendo tres principales prioridades:
- Desarrollar competencias para que todas las personas aprendan, trabajen y vivan.
- Desarrollar competencias para economías inclusivas y sostenibles.
- Desarrollar competencias para sociedades inclusivas y pacíficas.
En esa línea, la UNESCO trabaja junto con socios bilaterales y multilaterales, instituciones, gobiernos, el sector privado, y educadores para posicionar a la educación y formación técnica y profesional como máxima prioridad en la agenda educativa a nivel mundial.
Mediante la ratificación y la aplicación de la Convención Mundial sobre el Reconocimiento de las Cualificaciones relativas a la Educación Superior y las convenciones regionales de educación superior, este organismo ayuda a los países a reforzar el reconocimiento, la movilidad y la cooperación interuniversitaria.

Unos 264 millones de estudiantes se han inscrito en las universidades a nivel mundial, afirma la UNESCO, un “número que se ha más que duplicado en los últimos 20 años y que debe seguir aumentando. Sin embargo, a pesar del aumento de la demanda, la tasa de inscripciones a escala mundial es del 43% y existen grandes desigualdades entre los países y las regiones”.
La educación y formación técnica y profesional (EFTP) superior —programas prácticos de ciclo corto orientados al empleo— aporta competencias directamente aplicables al mundo laboral, lo que la convierte en una herramienta poderosa para mejorar la empleabilidad, especialmente entre jóvenes y adultos en situación de vulnerabilidad.
Considerando que los mercados laborales se transforman rápidamente con la digitalización y la sensibilización ecológica de las economías, pero también mediante la mundialización creciente de la educación superior, este organismo de las Naciones Unidas hace hincapié en el desarrollo de la enseñanza de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM).
El documento de trabajo «Los retos de la IA en la educación superior y las respuestas institucionales: ¿Hay lugar para marcos de competencias?», publicado por UNESCO IESALC, ofrece una revisión sistemática del estado actual de la integración de la inteligencia artificial (IA) en la educación superior.
La publicación establece que, mediante la adopción de un marco de competencias sistemático y exhaustivo en materia de IA, las universidades pueden desempeñar su papel esencial en la preparación de una nueva generación de graduados para tengan una participación significativa en una sociedad integrada en la IA.
‘Ciclo corto’ orientados al empleo y al emprendimiento
En Panamá, el Instituto Técnico Superior Especializado (ITSE) se ha consolidado como un pilar estratégico de la formación superior en Panamá, con el propósito de desarrollar el capital humano que demanda el sector productivo y el país, incorporando conocimiento, tecnología y las mejores prácticas de la industria.
El ITSE fue destacado como un caso de éxito en el informe del Foro Económico Mundial Growing Cyber Talent Through Public–Private Partnerships (2025), un reconocimiento que “subraya la relevancia de las asociaciones público-privadas para impulsar el desarrollo del talento en ciberseguridad, siendo pioneros en la educación superior en ciclo corto en Panamá”.
Sus directivos, han expresado que “el 80% de sus egresados se inserta exitosamente en el mercado laboral, el 10% emprende y el 10% continúa estudios superiores”. Sumado a ello, más de 800 estudiantes forman parte de la Escuela de Innovación Digital, donde más del 50% es mujer, reflejando equidad y cierre de brechas de género.
Con una matrícula que crece a un ritmo del 60% y una oferta académica en constante evolución, el ITSE se consolida como institución de referencia, impulsando desde el Centro de Investigación e Innovación Educativa, Ciencia y Tecnología (CIIECYT), proyectos de innovación y emprendimiento que fortalecen nuestra misión de contribuir a un Panamá más justo y competitivo.
Además, mantiene alianzas estratégicas que fortalecen esa estrategia de educación superior y formación profesional con empresas como el Canal de Panamá, Copa Airlines, y los principales gremios empresariales, entre estos, la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP), que respalda, en esta materia, aquellas iniciativas que procuran mejorar el desempeño y los estándares de competitividad nacional.
En su portafolio institucional, la CCIAP cuenta con un Centro de Formación Profesional y Desarrollo Empresarial que tiene entre sus objetivos promover el desarrollo integral y sostenible, tanto de los individuos como de las empresas, fortalecer la competitividad, aumentar la productividad, crear redes profesionales que promuevan el crecimiento común, y, sobre todo, apoyar el espíritu empresarial y el proceso de formalización de las iniciativas de negocios de los emprendedores.
En septiembre pasado, junto al ITSE, CCIAP realizó un congreso con un enfoque muy claro: “El camino hacia la formalidad, la sostenibilidad y el crecimiento económico del país”, impulsando con ello oportunidades para jóvenes emprendedores. “No se trata solo de crear negocios, sino de formalizarlos, darles estructura y hacerlos sostenibles”, dijo el presidente de la CCIAP, Juan Arias, durante el acto de apertura de este evento que reunió a estudiantes de educación superior y emprendedores en una jornada de exposiciones y presentaciones, enmarcadas en las experiencias de éxito y superación.
Un proyecto que une academia e industrias
En un intento para remodelar el futuro de la educación y el desarrollo económico en América Latina, un consorcio de universidades de Europa, Panamá y Colombia lanzó el proyecto SUCCESS ((Society and Business Centric Education through Sustainable and Smart Co-production), diseñado para cerrar la brecha de larga data entre la academia y la industria; e impulsado por miembros del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE, siglas en inglés) con el financiamiento del programa Erasmus+ de la Unión Europea.
“Los objetivos principales de esta iniciativa son fomentar la innovación, impulsar la empleabilidad e impulsar el crecimiento inclusivo”, comentó Donna Roper, coordinadora del Proyecto por la Universidad de Panamá (UP) y miembro de la Sociedad de Computación de la Sección de Panamá de IEEE.
Por su parte, Iván Armuelles Voinov de la UP y presidente del Capítulo de Panamá de la Sociedad de Circuitos y Sistemas del IEEE, expresó que, a pesar de contar con instituciones académicas vibrantes y una creciente reserva de talento, tanto Panamá como Colombia enfrentan “la limitada colaboración entre las universidades y el sector privado”, lo que a su juicio, “ha sofocado la innovación, ha ralentizado la adopción de tecnologías emergentes y ha dejado a muchos graduados mal preparados para las demandas de la fuerza laboral moderna”.
Los promotores de esta iniciativa aseguran que, en Panamá, la situación se ve agravada por el alto desempleo y la rápida expansión de la economía informal, en la que muchos trabajadores carecen de acceso a la formación y a la promoción profesional. Además, en este país, “casi la mitad de las empresas panameñas informan de dificultades para encontrar trabajadores cualificados”, y se observaron importantes deficiencias en materia de educación y formación, “especialmente en campos de las TIC como la inteligencia artificial y la ciberseguridad”.
Tales cifras, aseguran, destacan la necesidad de salvar la brecha de competencias, reforzar la colaboración entre el mundo académico y la industria y promover el desarrollo inclusivo, de ahí SUCCESS, que reúne a siete universidades, entre ellas la Universidad de Mälardalen (Suecia), la Universidad Åbo Akademi (Finlandia) y la Universidad de Castilla-La Mancha (España), junto con instituciones clave de Panamá como la Universidad de Panamá y la Universidad Tecnológica de Panamá, y de Colombia, como la Universidad de Antioquia y la Universidad del Cauca.
Ejemplo en el agro, “aprender haciendo”
Para el primer trimestre del año 2026 se anunció el inicio de operaciones del Centro de Especialidades Agropecuarias (CEAGRO) bajo la figura de Asociación de Interés Pública (AIP), un esfuerzo conjunto adscrito a la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT) con el que se busca transformar la formación técnica del agro en Panamá y posicionar al país como un referente regional en innovación, sostenibilidad y desarrollo del talento humano.
El CEAGRO-AIP iniciará operaciones en la Ciudad del Saber, donde contará con aulas, laboratorios, dormitorios y espacios de práctica diseñados para ofrecer una experiencia formativa integral. Se trata de un modelo educativo basado en la metodología de “aprender haciendo”, con un equilibrio de 40% teoría y 60% práctica, integrando proyectos de innovación productiva, uso de tecnologías emergentes y experiencias directas en empresas y fincas-escuela de campo.
Este centro se estructura bajo el enfoque de formación basada en competencias, con el acompañamiento técnico de organismos internacionales como el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), lo que garantiza pertinencia, calidad y alineación con estándares globales.
Se informó que CEAGRO-AIP ofrecerá, además, formación transversal en liderazgo colaborativo, pensamiento crítico, creatividad, comunicación asertiva, gestión del cambio, sostenibilidad y ética profesional, para que los egresados no solo dominen competencias técnicas, sino que también cuenten con las habilidades humanas necesarias para adaptarse, innovar y liderar en un sector agropecuario en constante transformación, y desarrolle una capacidad de emprendedor.
Ejemplos que seguir
Como se denota, este tipo de iniciativas que impulsan la educación superior y la formación técnica-profesional se ejemplifican cada vez más entre los diversos segmentos productivos por su carácter transformador en el plano personal, social, tecnológico y económico.
Como conceptualiza la UNESCO, con este tipo de esfuerzos entre los diversos sectores de la sociedad, “se estimula el intercambio de conocimientos, la investigación y la innovación”, dotando a las personas “de las competencias necesarias para que respondan a la evolución constante del mercado laboral”.












