Por: Malema De León | [email protected]
Mientras que la IA ofrece beneficios importantes en cuanto a formación, productividad y competitividad, su rápida evolución exige atender, con la misma premura e integralidad los principios de gobernanza, los marcos legales y los valores ya definidos en distintos ámbitos, y llevarlos a la práctica.
El primer marco normativo universal sobre ética de la inteligencia artificial (IA) fue adoptado en noviembre de 2021 por los 193 Estados miembros de la UNESCO – Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura-, incluido Panamá. Se trata de la «Recomendación sobre la ética de la inteligencia artificial«, en la cual se considera “la ética como una base dinámica para la evaluación y la orientación normativas de las tecnologías de la IA, tomando como referencia la dignidad humana, el bienestar y la prevención de daños y apoyándose en la ética de la ciencia y la tecnología”.
La Recomendación de la UNESCO aborda la ética de la IA como una reflexión normativa sistemática, basada en un marco integral, global, multicultural y evolutivo de valores, principios y acciones interdependientes, capaz de orientar a las sociedades para afrontar de manera responsable los efectos de este tipo de tecnologías.
Este instrumento se basa en cuatro valores fundamentales para que los sistemas de IA trabajen por el bien de la humanidad, las personas, las sociedades y el medio ambiente:
- Derechos humanos y dignidad humana.
- Vivir en sociedades pacíficas, justas e interconectadas.
- Garantizar la diversidad y la inclusión.
- Florecimiento del medio ambiente y los ecosistemas.
Bajo ese esquema se impulsan, a través de distintos espacios y plataformas internacionales, iniciativas relacionadas con la gobernanza de la IA. El objetivo es “lograr una buena regulación de la IA“, que, de acuerdo con la UNESCO, “es uno de los retos más importantes de nuestro tiempo, ya que exige un aprendizaje mutuo basado en las lecciones y buenas prácticas que surgen de las distintas jurisdicciones de todo el mundo”.
En el segundo Foro Global sobre la Ética de la IA, celebrado en Eslovenia en 2024, se pusieron de relieve las experiencias de países con distintos niveles de desarrollo tecnológico y político, con el fin de favorecer el aprendizaje mutuo y propiciar el diálogo con el sector privado, el mundo académico y una representación más amplia de la sociedad civil.
Avances, seguridad y gobernanza
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha señalado que, a medida que se expanden las tecnologías de inteligencia artificial, “se hace necesaria una gobernanza coordinada a nivel mundial para maximizar sus beneficios y gestionar eficazmente los riesgos asociados”. Desde mediados del siglo XX hasta nuestros días, la IA “ha experimentado una rápida evolución, transformando diversos aspectos de nuestro mundo”.
Entre las líneas de trabajo de Naciones Unidas está vincular la gobernanza de la IA con los derechos humanos y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Para promover un enfoque colaborativo, la organización trabaja con gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y otros grupos de interés.
En ese contexto se inscribe el Pacto Digital Global, un marco integral diseñado para fomentar la cooperación mundial en la gobernanza de la tecnología digital y la inteligencia artificial. Adoptado en septiembre de 2024 como anexo del Pacto para el Futuro, ofrece una hoja de ruta para fortalecer la cooperación digital mundial, aprovechar el potencial de las tecnologías digitales y reducir las brechas existentes.
Este marco, negociado por 193 Estados miembros y enriquecido mediante consultas globales, compromete a los gobiernos se comprometan a respetar el derecho internacional y los derechos humanos en Internet, haciendo hincapié en la necesidad de tomar medidas concretas para contribuir a un espacio digital.
IA, principios y alianzas público-privadas
La ONU, a través del Pacto Mundial, anima a las empresas a alinear sus operaciones y estrategias con diez principios universales en las áreas de derechos humanos, normas laborales, medio ambiente y lucha contra la corrupción. De cara a 2030, sostiene que “las soluciones innovadoras son imprescindibles para alcanzar los ODS. El sector privado, que representa más del 60% del PIB mundial, tiene un papel clave que desempeñar en el impulso de la innovación y la IA generativa (GenAI) para el desarrollo sostenible”.
El informe «Inteligencia Artificial Generativa para los Objetivos Mundiales» del Pacto Mundial de las Naciones Unidas incluye estrategias prácticas, estudios de caso y perspectivas sobre la gestión de los riesgos de la IA generativa, así como recursos para una implementación responsable.
Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) promueve sus “Principios de IA”, orientados al “uso de una inteligencia artificial innovadora y fiable que respete los derechos humanos y los valores democráticos”. Adoptados en mayo de 2019 y actualizados en 2024, ofrecen orientaciones prácticas y flexibles para responsables de políticas públicas y actores de la IA.
De acuerdo con la OCDE, la aplicación de estos principios permite a los responsables de políticas públicas orientar el desarrollo y la implementación de la IA para maximizar sus beneficios y minimizar sus riesgos. “Esto es fundamental para aprovechar el potencial de las tecnologías de IA en aras del crecimiento económico, el bienestar social y la sostenibilidad ambiental, al tiempo que se protegen las personas y los valores de la sociedad”, señala.
Un informe de este organismo indica que, hasta mayo de 2023, se habían reportado más de 930 iniciativas de política pública relacionadas a la IA en 70 jurisdicciones en el centro de políticas de OECD AI.
En Panamá, la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), junto con el sector privado y otras entidades y organizaciones, ha impulsado espacios de análisis y reflexión sobre los desafíos y oportunidades que plantea el avance de las tecnologías emergentes, entre ellas la inteligencia artificial.
Como parte de ese esfuerzo, el Estado panameño con la coordinación técnica de la Senacyt, ha puesto en marcha la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial, una hoja de ruta que busca posicionar a Panamá como un referente regional en innovación y adopción responsable de la IA, articulando a la academia, el sector privado, el gobierno y la sociedad civil. La estrategia forma parte de la Agenda Nacional de Tecnologías Avanzadas, lanzada el 30 de julio de 2026 (información que destaca en esta edición de Enlace Empresarial).
En paralelo, el Proyecto de Ley 588, que establece la gobernanza adaptativa de la inteligencia artificial en Panamá, avanzó en la Asamblea Nacional y, al cierre de esta edición se encontraba en tercer debate. La iniciativa propone un marco basado en riesgos, salvaguardas y mecanismos de experimentación regulatoria para proteger derechos y, al mismo tiempo, habilitar la innovación responsable.
Estas acciones, según las autoridades, parten de reconocer el talento humano como el principal activo para construir una economía basada en la innovación tecnológica: el talento humano. Con este enfoque se desarrollan programas de capacitación técnica especializada, investigación aplicada y alianzas con universidades y centros de excelencia de prestigio internacional.
La Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP) participa, junto con otros gremios, en los espacios de articulación público-privada vinculados a esta agenda nacional. En particular, integra la Subcomisión de Inteligencia Artificial de la Comisión Nacional para Tecnologías Críticas y Emergentes (CNTCE), desde la cual el sector productivo puede contribuir a las metas de innovación, atracción de inversión y transformación digital.
Compromiso empresarial: IA ética y responsable
El presidente de la CCIAP, Aurelio Barría Pino, ha respaldado el fortalecimiento de la infraestructura tecnológica como un pilar de la competitividad del país y de la modernización de su plataforma logística.
A su juicio, el desarrollo tecnológico y digital “es tan fundamental como la infraestructura física para mantener a Panamá como el principal hub logístico y comercial de la región”.
En materia de formación y capacitación, Barría Pino ha señalado que la CCIAP desarrolla planes para respaldar y acompañar a las empresas en sus procesos de transformación digital y promover prácticas que eleven la productividad y la competitividad mediante tecnologías avanzadas, como la IA, bajo principios que favorezcan un uso adecuado, ético y responsable.

Entidades públicas y privadas en Panamá ya exploran la IA en sectores como comercio, finanzas, logística y salud, lo que refuerza la necesidad de contar con marcos éticos claros. En ese contexto, la Cámara Americana de Comercio e Industrias de Panamá (AmCham Panamá), presentó una guía práctica para que las empresas integren la IA de forma ética, alineada con los valores de responsabilidad, equidad y transparencia.
El documento, titulado “Código de Uso Ético de la Inteligencia Artificial” complementa el Código de Ética de AmCham Panamá y establece un marco específico para la implementación responsable de la IA en el entorno empresarial. “En un contexto de transformación tecnológica acelerada, es clave contar con principios éticos que orienten su uso, maximizando beneficios y reduciendo riesgos”, señala.
La guía también atribuye al Banco de la Reserva Federal de San Luis y el Instituto Global McKinsey la afirmación de “las empresas que adoptan IA han logrado mejoras del 20 al 30% en eficiencia operativa, lo que se traduce en mayor competitividad y mejores márgenes”.
La guía destaca, además, una serie de “mejores prácticas”, entre ellas:
• Enfoque en iniciativas estratégicas: Destinar el tiempo recuperado a optimizar procesos, impulsar la innovación, investigar el mercado o colaborar entre áreas.
• Trabajo profundo y creatividad: Concentrarse en tareas de alto valor como análisis, diseño y resolución de problemas.
• Formación continua: Usar el tiempo para adquirir o actualizar habilidades, mediante capacitación y certificaciones.
• Relaciones humanas: Fortalecer vínculos con clientes y equipos a través de atención personalizada, mentoría y colaboración.
• Innovación ágil: Probar nuevas tecnologías, desarrollar soluciones personalizadas y prototipar con mayor rapidez.
• Bienestar personal: Fomentar pausas, reducir horas extra y mejorar el equilibrio entre vida laboral y personal.
AmCham sostiene en su guía que la IA, gestionada con ética e inclusión, puede ser una herramienta poderosa al servicio de las personas: “Mejora la eficiencia, la toma de decisiones y la personalización de productos y servicios, al tiempo que reduce costos operativos y libera carga laboral, impulsando la innovación y la competitividad en el mercado”.
