De cara los desafíos inherentes a los cambios demográficos y generacionales, se busca elevar la importancia de la economía del cuidado como estrategia para el desarrollo social y el crecimiento económico.
Por: Malema De León | [email protected]
En Panamá se registran cerca de cinco personas mayores de 60 años por cada 10 menores de 15, y la mitad de su población supera los 30 años. Datos como estos fueron puestos de relieve en el Foro «El valor estratégico del cambio generacional: corresponsabilidad e innovación en la economía del cuidado”, organizado por Sumarse, en alianza con INCAE Business School.
La actividad, efectuada a mediados de abril pasado, permitió ‘volcar la mirada’ hacia la economía del cuidado como un eje estratégico para el desarrollo sostenible y la competitividad, y apuntar hacia la necesidad de anticipar soluciones desde una perspectiva intersectorial.
En este foro, Andrea Prado, docente de INCAE, expresó que el crecimiento de la población mayor abre un nuevo segmento de mercado que demandará productos y servicios específicos, lo que exige innovación y adaptación por parte del sector productivo. “La discusión sobre el envejecimiento no puede quedarse en las presiones que genera sobre los sistemas de salud o pensiones. También hay que entenderla como una oportunidad”, planteó, señalando la importancia de este tema, el cual, a su juicio, debe abordarse con urgencia y trabajarse desde el principio de corresponsabilidad.
Por su parte, Isaías Cedeño, director de desarrollo institucional de Sumarse, indicó que el envejecimiento impacta directo en la calidad de vida, pero también en la productividad y la competitividad del país. “Tenemos que pensar en estrategias que garanticen acceso a servicios básicos y bienestar para una población que hoy tiene 30 años, pero que va a envejecer”, sustentó.
Cedeño subrayó el peso de las labores de cuidado no remuneradas, que recaen mayoritariamente en mujeres, limitando su participación en el mercado laboral. Desde la óptica de Sumarse, abordar este desafío no solo responde a criterios de equidad, sino también a la necesidad de fortalecer el capital humano y la sostenibilidad económica.
En tanto, María Inés Castillo, Co-Chair del Silver Economy Forum LATAM en Panamá, trasladó la discusión al ámbito empresarial. «Si no gestionamos adecuadamente este tema desde las organizaciones, vamos a perder el capital humano productivo del país, especialmente en un contexto donde conviven varias generaciones en los espacios de trabajo”, indicó.
La economía del cuidado, coincidieron los participantes, se perfila, así como un elemento transversal que conecta desarrollo social y crecimiento económico. Para Panamá, dijeron, “el desafío pasa por convertir esa realidad demográfica en una oportunidad sostenible”.
Perspectiva demográfica regional
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha abordado el tema. En el informe Impactos Económicos del Envejecimiento (Septiembre, 2025), expone que la región experimenta “una de las transiciones demográficas más aceleradas del mundo, que está transformando profundamente sus estructuras económicas y sociales”, y que esto genera de forma simultánea desafíos y oportunidades, exigiendo políticas públicas adecuadas y oportunas que preparen a la región para un futuro donde las personas mayores constituirán una proporción siempre más grande de la población y la longevidad será la norma.
De acuerdo con la Cepal, a diferencia de regiones más desarrolladas como Europa, América Latina y el Caribe enfrenta este cambio en un contexto particularmente complejo, caracterizado por un menor nivel de desarrollo económico; un ritmo de envejecimiento significativamente más acelerado; la ausencia de Estados de bienestar consolidados; y niveles estructuralmente elevados de desigualdad.
Además, indica que, a mediano plazo, la reducción de la proporción de población activa y el aumento de la relación de dependencia demográfica puede incidir negativamente en el crecimiento del PIB per cápita, amenazando el desarrollo regional. No obstante, asegura que el envejecimiento abre nuevas oportunidades de crecimiento económico y generación de empleo.
Para enfrentar los desafíos y aprovechar tales oportunidades, para la Cepal es imperativo alinear las políticas públicas con el cambio demográfico mediante un enfoque de ciclo de vida y avanzar hacia una «sociedad para todas las edades» donde la solidaridad intergeneracional sustente el desarrollo sostenible. De ahí que “la magnitud del envejecimiento requiere políticas públicas integrales, inclusivas y sostenibles que aborden tanto sus efectos inmediatos como las causas estructurales que profundizan la vulnerabilidad en la vejez”.
La Cepal recomienda, de modo prioritario, fortalecer los sistemas de pensiones, salud, cuidados de largo plazo y los mercados laborales, con programas de educación continua y alfabetización digital. Asimismo, contar con un sólido marco institucional y normativo que garantice la coordinación de políticas públicas y sectores vinculados al envejecimiento.







