Por: Bruno Basile | El autor es Head of Communications de Tetra Pak para Centroamérica y el Caribe, consultor y vicepresidente de la Asociación de Directores de Comunicación de Panamá.

REPUTACIÓN: EL ACTIVO INTANGIBLE QUE NO PASA NI PASARÁ DE MODA

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Por: Bruno Basile | [email protected]

Recientemente se celebró en República Dominicana el II Foro Regional de Reputación Corporativa de MERCO, un espacio que reunió a representantes del sector empresarial para reflexionar sobre el valor estratégico de la reputación.

La conversación no podría ser más oportuna. Las empresas en Panamá y en Centroamérica no solo enfrentan los retos estructurales propios de la región, sino también un entorno global cada vez más incierto. Cambios en la política económica, presión sobre las cadenas de suministro y la rápida adopción de la inteligencia artificial son algunas de las variables que hoy impactan a cualquier organización.

A primera vista, estos temas podrían parecer exclusivamente operativos. Sin embargo, la forma en que se gestionan y el impacto que generan en los grupos de interés tienen un denominador común: la reputación y la calidad del diálogo que la empresa construye con ellos.

En Panamá, donde la confianza en el entorno empresarial sigue siendo un factor en construcción, la reputación adquiere una relevancia aún mayor. Las empresas no solo compiten por participación de mercado, sino también por credibilidad. La consistencia entre lo que dicen y lo que hacen termina siendo determinante en la relación con clientes, autoridades y la sociedad en general.

Por eso, la gestión de la reputación no puede ser un esfuerzo aislado. Debe integrarse de manera transversal en toda la organización. Se estima que representa cerca del 26% del valor de mercado de las grandes compañías, lo que la convierte en uno de los activos intangibles más relevantes.

Durante el foro tuve la oportunidad de participar en el panel “ESG y talento como motores de reputación”, del que rescato tres ideas:

  • En un entorno de cambios acelerados, una reputación sólida permite sostener decisiones difíciles. Los clientes están más dispuestos a aceptar ajustes en precios o modificaciones en productos cuando confían en la empresa.
  • En un contexto donde el talento es cada vez más selectivo, la reputación también se convierte en un factor decisivo al momento de elegir dónde trabajar. Las nuevas generaciones, en particular, valoran no solo la propuesta económica, sino también el propósito, la coherencia y la forma en que las empresas impactan su entorno. Esto obliga a las organizaciones a alinear su narrativa con la experiencia real que ofrecen puertas adentro.
  • La sostenibilidad y la reputación se refuerzan mutuamente. No basta con contar con reportes o compromisos públicos. La credibilidad se construye en la experiencia real de colaboradores, clientes y proveedores.

En un entorno cada vez más exigente, la reputación deja de ser un resultado para convertirse en una herramienta de gestión. Para las empresas que operan en Panamá, entenderla y gestionarla de manera estratégica no solo fortalece su competitividad, sino que contribuye también a la confianza en el entorno empresarial y al desarrollo sostenible del país.

Gestionar la reputación implica tomar decisiones coherentes en el tiempo, incluso cuando no son las más fáciles en el corto plazo. Es ahí donde se define realmente el valor de este activo intangible.

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