La vacunación continua es una estrategia efectiva para la prevención de este tipo de enfermedades.

UN PLAN EN ACCIÓN CONTRA EL SARAMPIÓN Y LA RUBÉOLA

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Se reitera la importancia de mantener coberturas de vacunación altas y homogéneas, fortalecer la vigilancia epidemiológica y garantizar respuesta rápida ante casos sospechosos de las enfermedades víricas como el sarampión.

Por. Malema De León | [email protected]

Panamá mantiene y refuerza sus acciones de vigilancia epidemiológica ante el incremento sostenido de casos de sarampión en la región de las Américas. A través del Ministerio de Salud (Minsa), las acciones están encaminadas a la detección oportuna de casos sospechosos y la implementación inmediata de medidas de control.

Forma parte de las iniciativas la preparación de un plan regional contra sarampión y rubéola 2026-2030, que sería el marco normativo, técnico y estratégico para la prevención, vigilancia y respuesta durante ese período. Al respecto, un equipo multidisciplinario de Salud realiza las coordinaciones pertinentes para la elaboración de esta estrategia de respuesta rápida.

El jefe nacional de Epidemiología, Pablo González, explicó que en los últimos dos años se ha observado un repunte significativo de la enfermedad en la región. Solo en el 2025 se notificaron más de 14 mil casos. Según reporte del MINSA, a abril de 2026 ya se superan los 11 mil casos, cifras que contrastan con el promedio de 400 y 500 casos anuales registrado en años anteriores.

Datos oficiales resaltan que, en Panamá, no se registran casos autóctonos de sarampión desde 1995 (hubo casos importados en 2011) y, para la rubéola, los últimos casos se reportaron en 2001.

“Desde que Panamá eliminó el sarampión en 1995, con el último caso autóctono registrado, el país ha mantenido una vigilancia permanente para la detección de casos sospechosos y evitar su reintroducción”, destacó González, al tiempo que indicó que el sistema nacional de vigilancia epidemiológica da seguimiento a cualquier caso sospechoso que presente síntomas compatibles con sarampión, activando de inmediato la investigación de campo.

Ante una sospecha, dijo, se implementan acciones de control como el bloqueo vacunal o “perifoco”, que consiste en vacunar a los contactos estrechos del caso sospechoso, junto con la búsqueda activa de posibles contagios en la comunidad. “Trabajamos a partir de la sospecha, no esperamos el resultado de laboratorio para actuar. Inmediatamente se activan los equipos de respuesta rápida”, enfatizó.

Situación regional

En 2026 se han registrado casos en gran parte del continente americano, con mayor incidencia en Estados Unidos, México y Canadá. En tanto en Centroamérica, desde inicios de abril pasado, Guatemala reportó alrededor de 3 mil casos acumulados. Mientras que en Suramérica, Brasil, Argentina y Bolivia mantienen transmisión activa. Asimismo, países vecinos como Colombia y Costa Rica han notificado casos importados, los cuales, a juicio de González, también representan un riesgo para Panamá debido a la movilidad internacional de personas, especialmente por viajes o contacto con personas infectadas.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS), así como la Organización Mundial de la Salud (OMS) han reiterado a los países la importancia de mantener coberturas de vacunación altas y homogéneas, fortalecer la vigilancia epidemiológica y garantizar una respuesta rápida ante casos sospechosos. Además, advierten que el incremento de casos en 2025 y lo que va de 2026 representa una señal de alerta que requiere acciones inmediatas y coordinadas para evitar la reintroducción y propagación del virus en la región.

Vacunación, principal herramienta de prevención

El Minsa reitera que Panamá cuenta con un esquema de vacunación robusto y coberturas elevadas, lo que constituye la principal barrera frente a la enfermedad. El esquema contempla:

  • Primera dosis de la vacuna triple viral (MMR) a los 12 meses de edad.
  • Refuerzo a los 18 meses.
  • Dosis adicional con vacuna MR en mayores de 18 años, según corresponda.

González precisó que los menores de un año representan un grupo vulnerable, ya que aún no han recibido la vacuna, por lo que es fundamental la protección colectiva mediante altas coberturas de inmunización. De igual forma aseguró que el Programa Ampliado de Inmunización (PAI) dispone de suficientes dosis para garantizar la cobertura nacional.

Como parte de ese esfuerzo, el MINSA, a través de la Dirección General de Salud Pública, se ha reunido con representantes de la Sociedad Panameña de Infectología Pediátrica, la Sociedad Panameña de Pediatría, la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Panamá y la Sociedad Panameña de Obstetricia y Ginecología, con el objetivo de fortalecer alianzas estratégicas para promover la vacunación contra enfermedades infecciosas, ante la alerta por sarampión.

La coordinadora general del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) del Minsa, Itzel de Hewitt, informó que en el país se han aplicado más de 7 millones de dosis de la vacuna contra el sarampión, en una población aproximada de 4 millones de habitantes.

Hewitt destacó que una de las estrategias más efectivas para la prevención del sarampión en Panamá ha sido la vacunación continua, con el objetivo de evitar tanto casos importados como autóctonos.

Datos y cifras de la OPS

  • El sarampión es una enfermedad vírica sumamente contagiosa y grave que se transmite por el aire y puede causar complicaciones graves e incluso provocar la muerte. La vacunación evitó casi 59 millones de muertes entre 2000 y 2024.
  • Los síntomas de sarampión iniciales suelen aparecer entre 8 y 12 días después de la infección, y consisten en fiebre alta, rinorrea, inyección conjuntival y pequeñas manchas blancas en la cara interna de la mejilla. Varios días después aparece un exantema que comienza en cara y cuello, y se va extendiendo al resto del cuerpo.
  • La rubéola es una infección vírica contagiosa, por lo general leve, que afecta principalmente a niños y adultos jóvenes, pero la infección en las mujeres embarazadas puede causar la muerte del feto o defectos congénitos en la forma de síndrome de rubéola congénita (SRC). Ésta puede dar lugar a discapacidad visual y auditiva, defectos cardíacos y otras discapacidades de por vida, incluyendo el autismo, la diabetes y la disfunción de la tiroides.
  • El virus de la rubéola se transmite por gotículas en el aire, cuando las personas infectadas estornudan o tosen.
  • Se calcula que cada año nacen en el mundo unos 110,000 niños con síndrome de rubéola congénita, la mayoría de ellos en el Sudeste Asiático y en África. En las Américas los últimos casos se reportaron en 2009.

Tanto el sarampión como la rubiola pueden prevenirse mediante vacunación.

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