La demanda de electricidad crece rápido, pero millones de personas aún no tienen acceso.

PERSISTEN DESAFÍOS EN EL ACCESO UNIVERSAL A LA ENERGÍA

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Por: Malema De León | [email protected]

De manera reciente, se dieron a conocer progresos desiguales y otros datos que subrayan la necesidad crucial de centrarse en la asequibilidad y en las comunidades vulnerables en materia energética.

La última edición del Informe sobre Progreso Energético y el seguimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 7, que busca garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todo el mundo al 2030, pone de relieve alentadores avances registrados en varias esferas de la energía sostenible.

Este informe se publica bajo los auspicios de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), la División de Estadística del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (ONU DAES), el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS), para proporcionar un tablero mundial de los avances en el acceso a la energía,  la eficiencia energética, las energías renovables y la cooperación internacional hacia el logro del ODS 7.

Se desglosa del informe que la energía renovable continuó fuerte en su expansión y ya representa más del 30% del consumo mundial de electricidad, mientras su capacidad de generación alcanzó un récord mundial de 544 vatios por persona.

Además, que los flujos de financiación pública internacional que apoyan la energía limpia en los países en desarrollo aumentaron ligeramente hasta US$24,600 millones; y las mejoras en eficiencia energética mundial se mantuvieron en 3,76 megajulios por dólar. No obstante, ese ritmo “sigue siendo insuficiente” para alcanzar las metas del ODS 7. Por tanto, se insta a tomar medidas urgentes para lograr este objetivo de desarrollo sostenible.

En este contexto, acelerar el despliegue de energías renovables internas se considera esencial para fortalecer la seguridad energética y la asequibilidad, así como para avanzar en los objetivos climáticos y de desarrollo a largo plazo.  Asimismo, las soluciones de energías renovables distribuidas, que incluyen sistemas sin conexión a red y minirredes, “son una forma costoeficaz de acceder a la electricidad y ya prestan servicio a millones de personas”.

Las cocinas eléctricas, el bioetanol y el biogás también ganan terreno como soluciones ampliables para preparar alimentos mediante energías renovables, lo que contribuye a diversificar aún más las formas limpias de cocinar.

La asequibilidad sigue siendo un obstáculo importante para ampliar el acceso a la electricidad. Según el informe, a medida que los países tratan de llegar a la población que sigue sin acceso a electricidad, las subvenciones específicas, los mecanismos innovadores de financiación y las soluciones de electrificación de menor costo serán esenciales para garantizar que nadie se queda atrás.

 “Para ello, la comunidad internacional debe dar prioridad a apoyos financieros asequibles y adaptados, especialmente para los países menos adelantados que se enfrentan a mayores obstáculos de acceso”, de acuerdo con Francesco La Camera, director general de la Agencia Internacional de Energías Renovables.

A juicio de Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, aunque el ODS 7 es un objetivo energético, sus beneficios van mucho más allá del sector energético, esto es, “mejorar la salud, ampliar las oportunidades económicas, fortalecer la seguridad y construir comunidades más resilientes”.

De los indicadores principales que enmarcan el objetivo se constata lo siguiente:

  • Acceso a la electricidad. Pese a los avances, los progresos son demasiado lentos. Lograr el acceso universal para 2030 requerirá ahora que los progresos se tripliquen hasta el 1,3 por ciento anual.
  • Acceso a tecnologías y combustibles limpios para cocinar. La mayor brecha energética se registra en este indicador y afecta una cuarta parte de la población mundial. Los progresos son desiguales, con una marcada división entre zonas urbanas y rurales: el 89% de la población urbana tiene acceso a soluciones limpias para cocinar, frente a solo el 56% de las personas que viven en zonas rurales.
  • Energías renovables. Las renovables suministran más del 30% de la electricidad, hoy día. Pese al crecimiento récord, persisten disparidades en la capacidad de generar energías renovables: en países de ingreso bajo es de solo 33,6 vatios por persona, mientras que en países de ingreso alto es de 1224 vatios. 
  • Eficiencia energética. La tasa de progreso se redujo del 2.4% en 2022 al 1,5% en 2023. Las mejoras recientes en intensidad energética siguen muy por debajo del nivel necesario para alinearse con el ODS 7, lo que pone de manifiesto un desfase cada vez mayor entre las aspiraciones y la realidad. Fortalecer las medidas de eficiencia en todos los sectores es esencial no solo para reducir la demanda de energía, sino también para disminuir costos y emisiones.
  • Flujos financieros públicos internacionales hacia países en desarrollo para apoyar la energía limpia. Los datos más recientes revelan un crecimiento limitado, insuficiente en relación con las necesidades, con flujos que aumentaron ligeramente de US$24,400 millones en 2023 a US$ 24,600 millones en 2024.

Alcances en Panamá

La Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) ha reportado que la evolución del mercado eléctrico panameño exige una regulación dinámica, inversiones sostenidas y una planificación que permita responder al crecimiento de la demanda y a la incorporación de nuevas tecnologías de generación y almacenamiento de energía.

Durante el foro “El Futuro del Mercado Eléctrico, ¿Estamos preparados?”, organizado por Financiero News, el director nacional de Electricidad, Agua Potable y Alcantarillado Sanitario de la ASEP, Jorge Billingslea abordó los principales retos y oportunidades que enfrenta el mercado eléctrico de Panamá en un contexto marcado por la transición energética, la incorporación de fuentes renovables, el crecimiento del consumo y la necesidad de fortalecer la confiabilidad y resiliencia del sistema.

El funcionario destacó que el regulador mantiene un papel fundamental para garantizar que el desarrollo del sector se traduzca en un servicio eléctrico seguro, eficiente y de calidad para los usuarios, promoviendo al mismo tiempo reglas claras que brinden confianza a los inversionistas y favorezcan la competencia.

En el ámbito empresarial resalta que, en 2025, InterEnergy incorporó al sistema eléctrico nacional cerca de 500,000 MWh de energía limpia, una cantidad equivalente al consumo anual de más de 145 mil hogares panameños. De acuerdo con comunicado de esta compañía publicado en diciembre del mismo año, este aporte consolidó el liderazgo de Panamá como “uno de los países con mayor penetración de energías renovables de la región y fortaleció la estabilidad del suministro eléctrico a nivel nacional”.

Como parte del informe, se anunció que esta generación representó “cerca del 25% de la energía renovable no convencional y más del 5% de toda la matriz renovable del país, reafirmando el rol del sector privado como aliado clave del Estado panameño en su ruta hacia un modelo energético más limpio, confiable y sostenible”.

Al respecto, Mónica Lupiáñez, directora ejecutiva de Renovables y Gerente de País en Panamá de InterEnergy Group, expresó que la transición energética no se trata solo de producir energía limpia, sino de garantizar que el país tenga electricidad cuando la necesita, de forma estable, segura y al menor costo.

En tanto, la Cámara Panameña de Energía Solar (Cámara Solar) se hizo eco de los datos de la ASEP, en cuanto a que el país alcanzó una capacidad acumulada de 170.31 megavatios (MW) en sistemas de autoconsumo, con más de 6,000 usuarios activos en todo el territorio nacional al 2025.

En un reporte de finales de 2025, detalla que “la generación distribuida y el sistema de medición neta han demostrado confianza, estabilidad y un crecimiento sostenido del sector”.

Según lo planteado, el crecimiento de la capacidad instalada en los últimos años ha sido constante. En 2023 se incorporaron 32.87 MW y en 2024 se registró un récord histórico de 47.27 MW. “Este crecimiento sostenido demuestra el interés creciente de los usuarios por acceder a fuentes de energía renovable, reducir sus costos y participar activamente hacia la conservación del ambiente y el desarrollo sostenible”, se indicó.

Sobre estos datos, Jesús Gonzalez, director ejecutivo de la Cámara Solar, expresó que el crecimiento del autoconsumo refleja que la transición energética en Panamá ya está en marcha, y que el sector se ha desarrollado impulsando la inversión, la innovación y genera empleo local.

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