El autoconsumo energético mejora la seguridad, permite el ahorro y disminuye el impacto ambiental, entre otros beneficios.

AUTOCONSUMO ENERGÉTICO, SINÓNIMO DE CONFIANZA, ESTABILIDAD Y CRECIMIENTO

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En Panamá, las opciones para la transición energética avanzan ante un autoconsumo energético que creció 42 % este año, superando los 170 MW instalados.

Por: Malema De León | [email protected]

Panamá alcanzó una capacidad acumulada de 170.31 megavatios (MW) en sistemas de autoconsumo y ya cuenta con más de 6,000 usuarios activos en todo el territorio nacional, según información suministrada por la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP). Este y otros datos oficiales permiten determinar que la generación distribuida se consolida como una de las principales alternativas para impulsar la transición energética en el país.

Reportes de la ASEP explican que la generación distribuida es el modelo que permite a los consumidores tanto residenciales, comercios e industrias generar su propia energía cerca del punto de consumo, principalmente mediante la instalación y uso de paneles solares.

Cuando esa energía se usa para cubrir las propias necesidades del usuario, se denomina autoconsumo, un esquema que “permite reducir las pérdidas por transmisión, mejora la seguridad energética y disminuye el impacto ambiental, al tiempo que representa una oportunidad económica para miles de panameños que han decidido generar parte de su electricidad”.

Las cifras revelan que el crecimiento de la capacidad instalada en los últimos años ha sido constante. En 2023 se incorporaron 32.87 MW y en 2024 fue de 47.27 MW, considerado un récord histórico. En tanto, en los primeros ocho meses de 2025, se instalaron 22,605.585 kilovatios, equivalentes a 22.6 MW, destacando los meses de marzo y abril como los de mayor actividad debido a la entrada en operación de proyectos residenciales y comerciales de mediana escala.

“Este crecimiento sostenido demuestra el interés creciente de los usuarios por acceder a fuentes de energía renovable, reducir sus costos y participar activamente hacia la conservación del ambiente y el desarrollo sostenible”, cita el informe de la entidad.

Sobre el tema, Jesús González, director ejecutivo de la Cámara Panameña de Energía Solar (Cámara Solar), expresó que “el crecimiento del autoconsumo refleja que la transición energética en Panamá ya está en marcha. Actualmente, el país cuenta con 6,006 clientes registrados bajo el esquema de generación distribuida y un sistema de medición neta, que ha demostrado confianza, estabilidad y un crecimiento sostenido”.

González agregó que ese panorama ha permitido el desarrollo de un sector que impulsa la inversión, promueve la innovación y genera empleo local. “Gracias al esquema de medición vigente, miles de familias y empresas han reducido su factura eléctrica, se han optimizado los costos de transmisión de energía a nivel nacional y se ha contribuido de forma directa a las metas de reducción de emisiones de CO₂”, indicó.

Para el ejecutivo de la Cámara Solar, la energía solar distribuida representa ahorro para los usuarios y oportunidad para fortalecer la competitividad del país, atraer inversión, acelerar la descarbonización y reducir la presión sobre la red eléctrica nacional. “Panamá tiene el potencial para duplicar su capacidad de autoconsumo en los próximos años si se mantiene un marco regulatorio estable y mecanismos de compensación justos”, enfatizó.

Las provincias de Panamá, Panamá Oeste y Chiriquí concentran cerca del 70% de las instalaciones, seguidas por Coclé, Herrera y Veraguas, donde los proyectos de autoconsumo han comenzado a expandirse con fuerza. En comparación con 2023, cuando se contabilizaban alrededor de 3,500 usuarios, la cantidad de clientes ha aumentado más de 60 % en dos años.

Informes de esta organización destacan que el impacto del autoconsumo va más allá del ahorro económico. Los sistemas solares instalados en el país, que suman 170 MW de capacidad, permiten evitar más de 163,000 toneladas de CO₂ cada año, el equivalente a retirar 35,500 vehículos de circulación o plantar más de 7.8 millones de árboles maduros, contribuyendo así al desarrollo sostenible del país.

A su vez, se estima que cada millón de dólares invertido en generación distribuida crea 11 empleos y devuelve 2.11 dólares en beneficios por cada dólar invertido, con retornos estimados entre 5 y 7 años.

Según sus proyecciones, entre 2021 y 2030, la generación distribuida permitirá reducir 3.8 millones de toneladas de CO₂, mejorar la calidad del aire y disminuir subsidios, generando un alivio directo al presupuesto estatal. “Cada techo solar instalado representa energía más limpia, más salud pública y más resiliencia climática, reforzando la imagen de Panamá como un hub verde confiable para inversionistas y aliados internacionales”, argumentó González.

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